La Terapia Infanto-juvenil está dirigida a niños/as y adolescentes que se enfrentan a dificultades emocionales conductuales o sociales que pueden afectar a su bienestar y desarrollo. A través de un enfoque adaptado a cada etapa de crecimiento, se busca proporcionar un espacio seguro donde puedan expresar sus emociones y pensamientos aprendiendo herramientas para afrontar sus desafíos.
• Dificultades emocionales: ansiedad, depresión, miedos, fobias o inseguridades.
• Adicciones: a internet, redes sociales, drogas.
• Trastornos alimentarios: anorexia, bulimia.
• Problemas de conducta: TDAH, rabietas, agresividad.
• Control de esfínteres: enuresis, encopresis.
• Dificultades en el entorno escolar: falta de concentración, fracaso escolar, dificultades de aprendizaje, acoso escolar (bullying).
• Habilidades sociales y autoestima: dificultades para relacionarse, timidez extrema, inseguridad personal.
• Procesos de cambio o duelo: separaciones familiares, pérdida de un ser querido, adopciones.
Cada niño/a y adolescente es único por lo que la terapia se adapta a sus necesidades individuales, utilizando herramientas o técnicas como: el juego, la creatividad y el diálogo para ayudarles a desarrollar su bienestar emocional y afrontar las situaciones difíciles con mayor confianza. En algunas ocasiones haciendo partícipes a los padres en la terapia u orientándoles a manejar determinados comportamientos.